Es muy popular como ornamento (así se hicieron famosos en Japón) y desde allí entraron en Europa en 1834. Pero lo que lo hace tan distintivo es su supervivencia a diferentes inclemencias. Por ejemplo, sobreviven al fuego, ya que pueden regenerar sus raíces y vasos de crecimiento de forma rápida. También tolera la polución, y no exige suelos fértiles.

La planta del futuro

Por esta razón se la utiliza como “planta del futuro”, o sea que el kirin es una especie que puede proveer un buen abono a una tierra previamente poco fértil. Sus hojas son ricas en nitrógeno (buen abono) y las raíces previenen la erosión. Por si fuera poco, crece muy rápido. El único punto débil es su naturaleza invasiva, por ello en España sólo se permite la plantación de paulonias esterilizadas.

Los estudiantes seguirán activamente el estado y evolución de 14 Kirins, así como su aportación al medio ambiente a través de las informaciones e imágenes que la joven empresa les va enviando. Una medida, en principio, menos mediática, pero más con más vistas a futuro.

“Este es nuestro granito de arena contra el cambio climático -afirman-“. Los alumnos de periodismo invitan a que el resto de estudiantes españoles a que tomen iniciativas proactivas contra el cambio climático, porque no es suficiente manifestarse, sino también tomar medidas concretas.

Firma: MARCO CHIAVEGATO/CARMEN SALINAS